Genealogía

"El poeta de los Cien Lauros, hijodalgo como hijo de sus obras y padre de sus glorias" *[Augusto Guzmán, 1967,] Don Javier del Granado, nació en la ciudad de Cochabamba, corazón de la patria, situada a 2570 metros sobre el nivel del mar, valle por milagro de Dios y capital literaria de la República de Bolivia. Fueron sus padres el Dr. Félix Antonio del Granado y la Sra. Antonia del Granado Roca, pertenecientes a familias ilustres de las ciudades de Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra respectivamente. El hogar donde nació y creció fue un santuario de espiritualidad, una universidad de cultura y un templo del saber. Desde muy niño estudió la Biblia y se distraía leyendo el Quijote de la Mancha y las Mil y Una Noches.

Uno de sus ilustres antepasados, el Dr. Santiago del Granado y Navarro Calderón, descendiente de los Duques soberanos de Lezica, de Cantabria y de los señores de Viscaya por entroncar en don Diego López de Haro. Sin detenernos a historiar su nobleza reconocida, ni de las generaciones españolas anteriores a su transplante a América, de quienes al mismo tiempo que fueron Señores de las Casas de Lezica, Mestusitua, Gaceaga y Cantabria, en la antiqísima Merindad de Busturria, actual partido judicial de Guernica, Provincia de Viscaya en España; se dedicaron con brillo a manejar la pluma a la par que la espada, como lo testimonia la "Crónica de la Villa de Guernica" que escribiera Don Miguel de Lezica, bisabuelo de los que pasaron a Indias, sin descuidar sus deberes cívicos por ser todos ellos, cada uno en su tiempo, Regidores de sus Ayuntamientos o Municipios y Procuradores o Diputados a Cortes o Parlamentos Españoles, sin desmendro de haber sido esforzados Capitanes en las Guerras con Francia, llegó a Santa Cruz de la Sierra el año 1790, enviado por los Reyes de España como Médico Cirujano de la Comisión de la Colonia de Límites con el Brasil. Hijo suyo fue el Dr. Juan Francisco del Granado, nacido en la misma capital oriental el año 1805. Estudió medicina en la Universidad Mayor Real Y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca y figuró como uno de los primeros médicos cruceños. Contrajo matrimonio con doña Manuela Capriles en la ciudad de Cochabamba y frutos de esta unión matrimonial fueron: su Santidad, el Doctor Francisco María del Granado Capriles, Tercer Obispo de Cochabamba y Arzobispo de La Plata, el Doctor Antonio del Granado Capriles, médico y el Doctor Félix María del Granado Capriles, abogado, quién tomó por esposa en la ciudad de Cochabamba a doña Julia Tardío. Hijo de este matrimonio fue el Doctor Félix Antonio del Granado Tardío quién contrajo nupcias con Doña Antonia del Granado Roca.

El tercer Obispo de Cochabamba y Arzobispo de La Plata fue uno de los más grandes oradores sacros nacidos en América. Sus discursos, por la riqueza de su idioma, su mensaje teológico y su profundidad filosófica, se constituyeron en piezas clásicas de la literatura sacra y se conservan en el Vaticano. Predestinado por su talento natural a la vida religiosa y al cultivo de las letras, ingresó al Colegio Seminario de la Diócesis de Cochabamba, donde fue respetado, querido y admirado por sus colegas, gracias a su talento, su caridad y la austeridad en sus costumbres.

El joven del Granado, cuya pujante inteligencia brillaba cual estrella en el firmamento, recibió la Unción Sacerdotal a la corta edad de 24 años, después de graduarse en forma sobresaliente como Doctor en Teología.

A los 33 años se lo exaltó a la sublime dignidad del Episcopado, donde demostró poseer todas las cualidades y virtudes del santo. "Era grave, sobrio, casto, prudente, dulce y afable." * [Monseñor Jacinto Anaya] El Tirano General Mariano Melgarejo sentía por él profundo respeto y admiración y a pesar de no comulgar con sus ideas, ni seguir sus doctrinas, no se opuso a su nombramiento. El Obispo fundó varias instituciones de bien social, destacándose entre estas la Casa de las Hijas de María o Asilo de Huérfanas. Hablaba igualmente con los ricos que con los pobres, sus palabras llenas de amor y su presencia infundían paz y tranquilidad al moribundo, devolviéndoles la fe y la esperanza, permitiendo a aquellos rostros atormentados y sufridos adquirir el descanso interior que tanto habían buscado, acompañándolos en medio de los acordes celestiales en su último viaje al Reino de los Cielos.

Todos sus sermones, pero especialmente el denominado "Sermón de Tres Horas" pronunciados los Viernes Santos en catedrales bolivianas, peruanas, ecuatorianas y argentinas, conmovían el alma del más ateo. Cuando del Granado hablaba desde el púlpito a los feligreses se transfiguraba, se agigantaba y sus labios vertían la palabra de Dios; sus oraciones eran el verbo y su mensaje tenía tanta fuerza persuasiva, que convencía, conmovía y deleitaba. Pero los dones más bellos de su vida fueron su caridad y su humildad, comparables solo a las del otro Francisco, el santo nacido en Asís.

El Obispo repartió su riqueza entre los pobres y sus ingresos económicos los utilizó íntegramente en obras de beneficencia. No pasó mucho tiempo sin que su fama volara por todo el territorio nacional, y atravesando fronteras y cruzando continentes, llegó a Roma. Recibió toda clase de honores y distinciones durante su vida, fue Obispo por 27 años y su muerte fue tan linda como su breve paso por la tierra. Predijo que esta llegaría antes de que cumpliese sus 60 años y cuando llegó la hora de su partida, pidió a dos hermanitas que lo cuidaban que lo ayudaran a arrodillarse porque los ángeles venían a recogerlo y él no se sentía digno de partir hacia Dios si no estaba hincado. Elevó sus ojos al cielo, sintió a Jesús dentro del pecho y estalló su corazón dentro el cáliz de su cuerpo. Su alma, consagrada en hostia, se elevó al cielo, como si fuese ésta su última plegaria.

La noticia de su muerte sacudió la tierra con la violencia de un terremoto, la fuerza de un huracán y el estruendo de los rayos. La gente lloraba y colocada en líneas interminables, le rindió su último tributo, desfilando por varias horas frente a su catafalco; el Obispo muerto parecía más grande y más santo. En medio del pesar popular y la angustia colectiva fue embalsamado y enterrado solemnemente en la Catedral de la ciudad de Cochabamba, dentro de una de las columnas que sostienen la casa de Dios, convirtiéndose de esta manera en uno de los pilares que sustentan la religión católica. Su tumba velada por la Virgen y los ángeles del Cielo, lleva en su cubierta de mármol el siguiente epitafio, escrito por el poeta don Benjamín Blanco:

"Sublime caridad brilló en su pecho
En su palabra celestial doctrina.
Fue para su virtud el mundo estrecho
Y alzó su vuelo a la mansión divina."

Su sobrino el Doctor Félix Antonio del Granado, recibió educación intelectual y cristiana de manos del Obispo, heredando las virtudes de éste. El Obispo plasmó su alma y forjó su cuerpo, mostrándole el camino de la luz y de la vida. Félix Antonio del Granado Tardío, nació en la ciudad de Cochabamba el 13 de Junio de 1873. Cursó estudios en su ciudad natal, donde se recibió de Abogado a los 21 años. A esa edad fue nombrado Secretario Privado del Presidente Mariano Baptista y posteriormente desempeñó funciones como profesor universitario, Rector de la Universidad Mayor de San Simón, Prefecto del Departamento de Cochabamba, Presidente del Centro Patriótico Boliviano, Ministro de Instrucción Pública y Agricultura en el Gobierno del Presidente Bautista Saavedra y Ministro de Educación en el Gobierno del Presidente Hernando Siles. En el ejercicio de ese cargo fundó las Academias Bolivianas de la Lengua y de la Historia. El año 1929 ocupó, por segunda vez, el cargo de Prefecto del Departamento, cargo que dimitió al haber sido elegido Presidente del Honorable Consejo Municipal y Primer Alcalde de Cochabamba. El sueldo que le correspondía lo cedió en beneficio de la Comuna. Fue Individuo de Número de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente a la Real Academia Española, Miembro de la Academia de Ciencias y Artes de Cádiz, Comendador de la Orden de San Silvestre Papa y Caballero de la Orden de la Cruz de Letran. Poco antes de la revolución del 1930, fue designado Embajador de Bolivia ante La Santa Sede. Falleció el 11 de Julio de 1932 y el pueblo boliviano le tributó un grandioso homenaje póstumo. Su hijo Javier habría de escribirle este cuarteto en su libro "Rosas Pálidas".

"De su cerebro la radiante estrella
vertió en sus obras nítido fulgor
dejó al marcharse luminosa huella
y un inmenso vacío alrededor."

Félix del Granado fue autor de varias obras literarias, pero la mejor obra de su vida fue el nacimiento de su hijo Javier, quién vino al mundo el 27 de febrero de 1913, su nombre "Javier" quiere decir brillante y "del Granado" lo más selecto, lo más escogido. No podían haberlo bautizado con mejor nombre a este niño predestinado, que nació no solo para honra de su familia y gloria de Bolivia, sino para ser transportando en cuerpo y alma por la Musas del Olimpo al Parnaso Universal. Y como dijera de él, el General René Barrientos Presidente de la República en uno de sus discursos: "del Granado dio más gloria a Bolivia que todas las glorias obtenidas por nuestros ejércitos." para manifestar más adelante: "Y así el turpial de Cochabamba, se convirtió en el Ruiseñor de América".

Javier desde muy niño se dedicó al cultivo de las letras. Ya en el Colegio Cristiano de los Hermanos de La Salle, empezó a escribir como colaborador de la revista "Estrella." Durante su quehacer literario, a diferencia de otros poetas que se ocuparon más sobre temas de la mitología griega, latina y germana, cantó a su tierra, como lo hiciera Virgilio.

Porfirio Díaz Machicao dice de él: "Valle de sazonado fruto es la poesía de Javier del Granado, que lleva en el canto, un privilegio de expresión, inigualado, neto y noble. Existe en él una unidad de hombre, valle y tierra, como quien dice, de savia y flor. El aroma es su verso, producto de exquisitos injertos. Su canto es desborde bravío, su verso sollozo de árboles, su ruego es estridencia de ríos, su poesía perfecta y brillante, valle, valle y siempre valle, el valle de Javier del Granado. Que puede faltar a esta poesía valluna? Nada: "saeta de trinos, corazón de la aurora, plegaria de la tierra, madrigal cuajado de rocío." * [del Granado] Sus valores se imponen de inmediato: "paloma de serranía, oro de las espigas, surcos preñados de lumbre, hombros de nardo, trino de los chihuacos." * [del Granado] En fin su creación metafórica es tan sublime y vasta, que de inmediato se descubre en ella, al maestro de una poesía depurada e inteligente, que en su conjunto constituyen una verdadera joya literaria, haciendo de este hombre un verdadero Maestro del Gay Saber."

Del Granado nació en el valle, vivió en el y clavó sus raíces en la médula del pueblo indiano, describiendo desde muy niño la relación de su alma con aquel valle y profetizó su destino cuando tenía catorce años. *[del Granado, 93]

"He venido a este valle perfumado y florido
donde hay cisnes mas blancos que la espuma del mar,
con la misma alegría con que el ave a su nido
retorna cuando empieza la tarde a declinar.

He venido a esta tierra donde entreabren las rosas
su delicado cáliz a los besos del sol,
para que en ellos viertan doradas mariposas
el polen de otras rosas teñidas de arrebol.

He venido a este valle de una tierra lejana,
hundiendo mis espuelas de plata en el ijar
de una fogosa yegua de sangre jerezana,

que ha volado en los aires como alado corcel,
a pintar en mis versos los paisajes del campo
y coronar mi frente con gajos de laurel.

Regresar a la página anterior