Santiago María del Granado - Obras Seleccionadas

1785 Carta Sobre la Despoblación de América

1807 Carta Sobre la Vacuna

1808 Carta Sobre la Vacuna

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1785 CARTA SOBRE LA DESPOBLACIÓN DE AMÉRICA

SEÑOR DON MIGUEL GORMAN, PROTOMÉDICO GENERAL DE BUENOS AIRES:

Muy señor mío, y amigo: Confieso a Vuestra Merced que han sido muchas y variadas las calamidades forzosas que asolaron a la humanidad; y aun así, entre las más devastadoras, está el mal de las viruelas, cruel y terrible azote que no perdona a nadie, algo así como el amor que nos toca a todos. Tenemos todavía a la vista los vacíos que hizo en casi todo el reino, cuando en diferentes tiempos asoló este feliz país y privó a nuestro soberano de un gran número de vasallos. Luego están los otros males: los que son obra y gracia de todos los mortales, que han logrado devastar las esperanzas e ilusiones de un sinnúmero de hombres, como las guerras intestinas y exteriores y los trabajos forzados, particularmente el laboreo de las minas, donde los naturales mueren sepultados vivos. La comunicación de nuestras enfermedades a estas tierras en que no eran conocidas eliminó la población a medida que avanzábamos por el continente, por lo que a veces encontrábamos territorios vacíos y pensábamos que se trataba de yermos desiertos y despoblados. Este es un error de que no nos debemos admitir, porque un mefítico ángel exterminador iba delante de nosotros y la gente moría o huía. A decir a Vuestra Merced verdad, habría que entregarse al recogimiento de la oración ante la aceptación de las calamidades porque, las más veces, somos nosotros mismos los que hacemos que evolucionen y se enquisten. Nuestro Señor guarde a Vuestra Merced los muchos años que deseo. Santa Cruz, y octubre 18 de 1785
—Santiago Granado

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1807 CARTA SOBRE LA VACUNA

SEÑOR GOBERNADOR MILITAR Y POLÍTICO DE CHIQUITOS, DON MIGUEL FERMÍN DE RIGLOS:

Siendo uno de los fines de la piadosa mente de nuestro soberano la conservación del fluido vacuno para la sucesiva progresión; y que logre la posteridad este beneficio en sus dominios, y uno de los encargos de mi comisión vaccina, instruir exactamente a las personas que conceptúe capaces y aptas para el efecto, introduciendo la práctica y conocimientos bastantes en sus amados vasallos, en que se ha dignado hacer los más estrechos encargos para que se propague esta utilidad importante y benéfico remedio: cerciorado de la propensión de Vuestra Señoría a ver cumplidas las intenciones del soberano y beneficio de estos naturales, como lo ha manifestado la solicitud de Vuestra Señoría, sus providencias acordadas para el caso y las disposiciones, prevenciones, persuasiones y órdenes, para haber logrado todo el deseado suceso: no puedo prescindir de hacer presente a Vuestra Señoría que ya me hallo en este pueblo, el sexto de la provincia, próximo a evacuar la importa de los cuatro más remotos restantes y he propendido aquellos piadosos fines, aún de mayor interés, que la misma introducción y aún no he podido combinarlos por la ineptitud de estos naturales para confiarles el precioso hallazgo, de que no se harán cargo ni podrán advertir todo el aprecio y atención que merece, para su práctica y anexidades; y que no obstante que el secretario de la provincia y administrador de la capital de San Ignacio y el de este pueblo han adoptado con amor y esmero, siendo el más recomendable este comedimiento, los conocimientos para la perpetuidad, que practicarán, esto no es de ningún modo suficiente para asegurar un negocio de tanto interés, y en que no deben perderse los momentos oportunos de su terminación, que no podrán unir con sus cargos, o se perderá con las contingencias anexas a sus empleos. Mas propongo a Vuestra Señoría sería muy conveniente, y lo seguro, que cada pueblo contribuyese para dotar competentemente un individuo, que anduviese vagando por la provincia hecho cargo de perpetuar, conservar e instruir en el modo y forma, hasta que ya no se recele de la pérdida de un interés tan recomendado; y para ello si adaptase, propongo a Vuestra Señoría a mi hijo el alférez don Juan [Francisco] Granado, plenamente instruido en toda la práctica y efectos del preservativo, que para tal caso desde luego lo sacrifico por el bien del estado, y de la humanidad, hasta que se radique con conocimientos y fijeza el interés que Vuestra Señoría mismo ha solicitado en beneficio y alivio de la provincia de su mando, dictándome para ello, si fuere necesario, las órdenes que sean de su agrado y mi procedimiento. Dios guarde a Vuestra Señoría muy felices años, San Rafael, y octubre 23 de 1807
—Santiago Granado

Muy poderoso señor:

Incluyo a Vuestra Señoría el oficio original del facultativo don Santiago Granado, que está acabando de vacunar los últimos pueblos de esta provincia, en que ofrece a su hijo el alférez don Juan José Granado, para conservar e instruir sobre la práctica y efectos del preservativo para que Vuestra Señoría siendo servido, se sirva dar suerte a este superior tribunal lo que tuviese por conveniente nuestro señor. Guarde a Vuestra Señoría muchos años, pueblo de San Rafael, 26 de octubre de 1807
—Miguel Fermín de Riglos

Vista al señor fiscal. Proveyendo y rubricando el decreto ante los señores presidente de la audiencia y oidores de esta real audiencia y fueron jueces los señores doctores don Antonio Boeto y don José de la Iglesia, oidores en La Plata en 25 de noviembre de 1807 años
—Manuel Sánchez de Velasco

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1808 CARTA SOBRE LA VACUNA

SEÑOR GOBERNADOR, MILITAR, Y POLÍTICO, DE LA PROVINCIA DE MOJOS, DON PEDRO PABLO DE URQUIJO:

Siendo una de mis mayores atenciones en la expedición de la vacuna, que tengo por mi parte completada en estas provincias, la del mando de Vuestra Señoría por la considerable distancia, y lo penoso de su internación, circunstancias de sus naturales; y benigno notorio celo de Vuestra Señoría, deseoso, de comunicar este gran beneficio que el paternal amor de nuestro soberano ha proporcionado a sus amados vasallos, a esos infelices necesitados, a que no es fácil arrostrar sin una resolución de demasiada humanidad, y beneficencia, que a mis expensas he cumplido en honor de estos respetables objetos, y mejor servicio del estado, como el más fiel y asiduo vasallo, en todo lo restante de estos confinados dominios. Participo a Vuestra Señoría mi determinación, y dedicación, para que, siendo servido se propague este interés, como lo supongo de la notoriedad de sus procedimientos en los habitantes del gobierno de Vuestra Señoría, pueda, proporcionarme el transporte indispensable, e indios de todas edades, para que empezados a vacunar en ésta, progresivamente se vaya verificando en la navegación, y que al arribo a ésa pueda propagarse de brazo, a brazo, sin aventurar el suceso; teniendo yo el honor entonces de recibir las órdenes de Vuestra Señoría, como ahora las espero para su puntualidad. Dios guarde a Vuestra Señoría muchos años. Santa Cruz, y septiembre 4 de 1808
—Santiago Granado

Se copia de su original, que existe en la Secretaría de mi cargo a que remito y lo certifico, San Pedro de Mojos, y junio 5 de 1808 —Lucas José de González, secretario interino de gobierno

Muy poderoso señor:

Por la copia de oficio que a Vuestra Alteza incluyo, tendrá Vuestra Alteza en conocimiento de la solicitud del facultativo en cirugía y medicina don Santiago Granado; esperando del notorio celo de Vuestra Alteza al bien de la humanidad, se delibere lo que convenga; y caso que Vuestra Alteza mire este asunto con el interés que así creo es debido hacia estos naturales, con lo proveído por Vuestra Alteza notificaré al interesado. Dios guarde la cesárea real persona de Vuestra Alteza los años que la cristiandad ha menester, San Pedro de Mojos, y junio 25 de 1809
—Pedro Pablo de Urquijo

Vista al señor fiscal con el documento que acompaña. Proveyendo y rubricando el decreto ante los señores presidente de la audiencia y oidores de esta real audiencia y fueron jueces los señores doctores don José Agustín de Uzoz y Mozi, don José Vázquez Ballesteros y don Gaspar Remírez de Laredo y Encalada, conde de San Xavier etcétera, oidores en la Plata en 22 de diciembre de 1809 años
—Ángel Mariano Toro.

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